El proyecto parte del análisis territorial de Yebra de Basa, un municipio del Alto Gállego marcado por su baja densidad poblacional, el envejecimiento y la dependencia de otros núcleos cercanos. A partir del estudio de su topografía, paisaje, patrimonio y recursos naturales, la propuesta plantea una estrategia de reactivación local basada en la creación de una espina vegetal vinculada a la carretera y al río Basa.
El relieve de Yebra de Basa muestra un fuerte contraste entre el valle del río Basa, más llano y habitado, y la zona norte del Sobrepuerto, más abrupta y elevada.
La composición geológica evidencia la diferencia entre las zonas bajas del valle y las áreas superiores del municipio, marcando distintas condiciones del suelo y del paisaje.
La cobertura del municipio vegetal se organiza en torno a la ribera del Basa, combinando cultivos, pastos, praderas, bosques mixtos, frondosas y coníferas.
El análisis parte de la lectura territorial de Yebra de Basa, un municipio del Alto Gállego situado en un entorno natural de gran valor, pero afectado por procesos de despoblación, envejecimiento y dependencia funcional de núcleos cercanos como Sabiñánigo. A través del estudio de la topografía, la hidrografía, la población, la geología y los dominios del paisaje, se detecta una clara dualidad entre el valle del río Basa, donde se concentran los núcleos habitados y los cultivos, y la zona alta del Sobrepuerto, más abrupta y marcada por la presencia de despoblados.
El diagnóstico reconoce también el valor patrimonial del municipio, formado por ermitas, iglesias, fuentes, acequias, muros de piedra, ruinas y recorridos vinculados al paisaje. Estos elementos, junto con los puntos de interés naturales, construyen una red territorial con potencial para ser activada desde el turismo, la memoria y la puesta en valor del entorno. El proyecto entiende el territorio no solo como soporte físico, sino como una estructura de relaciones entre paisaje, patrimonio, infraestructuras y núcleos dispersos.
A partir de este análisis, la propuesta territorial plantea una espina dorsal vegetal asociada a la carretera y al río Basa. Esta estrategia busca reducir el impacto visual de la infraestructura, recuperar antiguos cultivos y generar una nueva continuidad paisajística capaz de ordenar el municipio. Al mismo tiempo, se propone una gestión sostenible de los recursos forestales y naturales, entendida como una oportunidad para crear actividad local, reforzar la autonomía económica y reactivar Yebra de Basa desde su propio paisaje.
A lo largo de la espina vegetal se incorporan pequeñas áreas de descanso que permiten detenerse, contemplar el paisaje y hacer más amable el recorrido. Estos puntos transforman el camino en una experiencia pausada, ligada al territorio.
La propuesta introduce zonas de encuentro asociadas al recorrido, pensadas como lugares donde poder parar, compartir y permanecer. Estos espacios refuerzan el uso social del paisaje y convierten la intervención en algo más que un simple paso.
Se disponen elementos de señalización que ayudan a orientar al visitante y a reconocer los valores naturales y patrimoniales del municipio. De esta forma, el recorrido se convierte también en una herramienta de lectura del territorio.
La creación de esta nueva masa forestal no solo actúa como una barrera visual y acústica frente a la carretera, protegiendo a los núcleos del impacto de la infraestructura, sino que también introduce una serie de beneficios ambientales y productivos para el municipio. El bosque contribuye a mejorar la calidad del aire mediante la captación de CO₂ emitido por el tráfico, reduce la contaminación acústica y transforma áreas actualmente poco productivas en espacios ecológicos útiles. Al mismo tiempo, su gestión permite plantear una extracción sostenible de recursos forestales, generando nuevas oportunidades vinculadas a la economía local y reforzando la relación entre paisaje, sostenibilidad y desarrollo territorial.
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